desapariciones

noviembre 6, 2011 at 11:29 Deja un comentario

1. Empieza de nuevo, a partir
de la soledad:

como si ahora respirara
por última vez,

y es ahora, por tanto,

cuando respira por vez primera
más allá del abrazo
de lo singular.

Vive, y no es por tanto
sino lo que se aloja
en el insondable hueco
de su ojo,

y lo que ve
es todo lo que no es: una ciudad
del hecho
indescifrable,

y, por tanto, un lenguaje de piedras,
pues sabe que en el total de la vida
una piedra
dará paso a otra piedra

para hacer un muro

y que todas esas piedras
formarán la monstruosa suma

de pormenores.
* * * * *

3. Oír el silencio
que sigue a la palabra de uno mismo. Murmullo

de la más mínima piedra

tallada a imagen
de la tierra; y que los que
hablen
no sean más

que la voz que los habla
al aire.

Y dirá
de cada cosa que vea en este espacio,
y se lo dirá al muro mismo
que crece ante él:

y también para esto
habrá una voz,
aunque no será la suya.

Incluso a pesar de que habla.

Y porque habla.
* * * * *

5. Frente al muro

adivina la monstruosa
suma de pormenores.

No es nada.
y es todo lo que él es.
Y si él
nada fuera, déjalo empezar
donde se encuentre a sí mismo,
y como cualquier otro hombre
que aprenda el habla del lugar.

Pues también él
vive en el silencio
que viene antes de la palabra
de sí mismo.
* * * * *

7. Está solo. Y desde el instante en que empieza a
respirar,

no está en ningún sitio. Muerte plural, nacida

en las mandíbulas de lo singular,

y la palabra que
construiría un muro
a partir de la piedra
más interna de la vida.

Pues nada: de lo que habla
es él;
y a pesar de sí mismo,
dice yo, como si también él
empezara a vivir en todos
los otros

que no son. Pues la ciudad es
monstruosa, y no hay en la boca
fugas
que no devoren la palabra
de uno mismo.

Por tanto, están esos muchos,
y están
todas esas vidas talladas
en las piedras de un muro,

y aquel que fuera a respirar
aprenderá
que no hay más destino
que éste.

Por tanto, empieza de nuevo,

como si, por última
vez, respirara.

Pues no hay más tiempo. Y lo que empieza

es el final del tiempo.

Paul Auster

Versión de Jordi Doce
De “Despariciones” Pre-textos 1996

 

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la palabra nadie

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