Archive for Julio 2009
reinvención
La vida sólo es posible
reinventada.
Va el sol por los campos
y pasea su dorada mano
por las aguas, por las hojas…
¡Ah, todo burbujas
que brotan de hondas piscinas
de ilusión… – nada jamás.
¡Ah!, todo burbujas
Pero la vida, la vida, la vida,
la vida sólo es posible
reinventada.
Viene la luna, viene, retira
las cadenas de mis brazos.
Me proyecto por espacios
llenos de tu figura.
Sola, equilibrada en el tiempo,
me desprendo del vaivén
que más allá del tiempo me lleva.
Sola, en la tiniebla
permanezco: recibida y dada.
Porque la vida, la vida, la vida,
la vida sólo es posible
reinventada.
Cecilia Meireles
Add comment Julio 26, 2009
recordar con orgullo a un amigo íntimo
Has venido sin nombre ni camisa esta noche
y hemos puesto en el humo la tabla del misterio,
las batallas perdidas, los espectros del sueño,
los rastros amarillos, un mechón de silencio,
la blancura con eco de las cartas fechadas.
Hemos hecho el amor como un trabajo nuevo.
Nos hemos bendecido esta mañana
con una puerta abierta
y ese candil de oro de tu sonrisa entera.
Hoy nos ha bendecido tu pequeña esperanza
como una mano limpia
que apartara la niebla del umbral de la casa.
Canción del amante que regresa, de Javier Egea
Add comment Julio 25, 2009
el amor despues del amor
fito paez
Haga lo que haga, usted tiene que saber que no le conviene dormirse después de hacer el amor.
El después de…. es el nuevo antes de….O.K. por lo menos no inmediatamente. Y bajo ningún punto de vista se le ocurra salir de la cama durante los 30 segundos siguientes al clímax. Si fue solo suyo, peor aún la ciencia ha descubierto más de una razón para quedarse un rato junto a su pareja.
El momento después de hacer el amor es cuando la pareja tiene la oportunidad de disfrutarse mutuamente en otro nivel, uno distinto al físico.
Se ha demostrado científicamente que nuestros cuerpos están programados para “fusionarse” con nuestra pareja, especialmente durante esos instantes ” después de “. Nuestros cerebros expelen la hormona oxitocina inmediatamente después de un orgasmo, de acuerdo con los estudios realizados por la antropóloga de la universidad de rutgers, Helen Fitsher. Cuando este químico fluye a través de nuestros cuerpos y cerebros se incrementa nuestro sentido del amor y de la conexión.
Curiosamente es la misma hormona que se libera en el momento en que una madre amamanta a su hijo, y que ayuda a crear el amor entre la mamá y su hijo recién nacido.
Lo anterior significa que cada vez que hacemos el amor podemos sacar ventaja y aprovechar esta poderosa hormona del amor. Se trata de una oportunidad única para sentir calor corporal el uno del otro y para disfrutar del aroma de la piel de su pareja. Así que la próxima vez que esté teniendo sexo, tómese un instante para mirar a su pareja.
Los últimos estudios y análisis sobre la sexualidad femenina demuestran que las mujeres dan más importancia a lograr una cierta intimidad con la pareja, que conseguir un orgasmo. Entre más gane esa intimidad, ella incrementará su interés en tomar la iniciativa o será más receptiva a las propuestas de su pareja.
En otras palabras, entre mejor se sienta al final, mayor oportunidad tendrá el hombre de que ella quiera repetir.
El ” después de…… ” es un componente esencial para el sentido de la satisfacción de las mujeres en el mundo entero. No pierda la oportunidad de tener con su pareja una fusión emocional verdadera que bien podría ser la clave para que usted tenga más oportunidades de disfrutar del SEXO.
Add comment Julio 24, 2009
A
Hay cosas que no se pueden cambiar
ni hoy ni nunca desde que el tiempo es tiempo:
el flujo del agua y el carácter dulce y extraño del amor.
Add comment Julio 19, 2009
a jierro!
INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL AMOR
Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia ( con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿Adónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.
Ángel González
Ángel González
Add comment Julio 17, 2009
hazme la noche
Hazme la noche y ven,
te suplico, ven.
Dame una falsa esperanza y ven.
Quién tuviera de tu boca
todos los besos que ya no le hacen falta,
como el agua que cae de una flor.
Hazme la noche y ven,
el amor y ven.
Como quien no hace nada esta noche, ven.
Quién tuviera, sencillamente,
tu mano distraída,
tu rostro ausente.
Si otra gente hoy te invita,
yo te ofrezco la noche entera para empezar;
qué importa perder si no puedes ganar.
Hazme la noche y venme a buscar
que lo poco que pido a cualquiera se da.
Te ofrezco mis horas, las puedes romper.
Si quieres las llenas de llanto o de miel.
Hazme la noche y ven
vida mía.
Presuntos Implicados
Add comment Julio 16, 2009
tras la pólvora
(…)
Afuera sigue la ciudad y yo renuncio
a su fulgor debajo de tu lengua. Parezco
triunfador y rehén tu campamento: allí
se me adhiere tu venda de muslo fiel
y urgente, y me muerde tu llama:
ocupación de un adiós en vacaciones.
La historia se quedó en el traje, tirada
por la noche en una silla, pero desnudos
sólo quiero ese nombre que te oigo con la boca,
sólo la intermitente estatua a dos ombligos
y ese mapa de venas donde no me extravío.
Contemos en la mañana las condecoraciones
que nos dejó la noche con sus mordeduras,
cúbrelas con el despojo usual de mi camisa,
vísteme de solitario, de viudo, de soltero,
y devuélveme a los demás (anoche me olvidé
de su abstinencia al entrar en tus anillos),
y niéguenme tus abras, écheme
tu forma, rehágase con una sola espalda.
Y que pueda yo salir -lunes de cada día- a completar
la libertad entre los dos, cópula apenas comenzada. “
Jorge Enrique Adoum
Add comment Julio 12, 2009
horizonte
Tengo puesta la mirada en un punto a lo lejos,
azul, uniforme, sereno;
con un cuerpo de hombre dibujado
y un abrazo perdiendose en el tiempo.
Add comment Julio 11, 2009
es porque no nos atrevemos que las cosas son difíciles
“¡Querer es poder!”, reza el dicho popular que a veces escuchamos en boca de aquellos que nos aprecian para darnos aliento frente al reto o la adversidad. “Más hace el que quiere que el que puede”, es el argumento que a menudo pretende explicar cómo alguien ha logrado algo que parecía imposible dadas sus facultades, condiciones o circunstancias. Pero, ¿es cierto que querer es poder?, ¿realmente hace más el que quiere que el que puede?, ¿hasta qué punto la voluntad, la perseverancia, la fe y el propósito vencen a la adversidad y a las circunstancias desfavorables?
Quizá para dar respuesta a estas preguntas uno debería investigar las biografías de aquellas mujeres y hombres cuya vida ha generado una aportación significativa a la humanidad en el terreno de la ciencia, del arte, de la empresa o de cualquier otra disciplina. Si lo hacemos, nos encontramos con una amplia mayoría de casos en los que tal afirmación se sostiene y tiene sentido. Los ejemplos son abundantes, y nos muestran cómo, por ejemplo, Einstein y Edison fueron considerados retrasados mentales durante su infancia, incomprendidos y rechazados por un entorno que luego contempló perplejo cómo los frutos de sus talentos cambiaban para siempre el curso de la historia. O cómo los descubrimientos de Fleming, Pasteur, Servet, Copérnico y tantos otros les costaron desde la vida hasta el rechazo más contundente de sus coetáneos. Otros, como Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Martin Luther King o Teresa de Calcuta, han demostrado también con su vida que las utopías pueden tocar la realidad cuando el propósito y la voluntad son firmes y los principios marcan una clara dirección y sentido, no sin un terrible sufrimiento que sólo la confianza y la entrega absoluta a una causa mayor que uno mismo son capaces de vencer.
Psicología positiva. Desde hace escasos años, la investigación de los aspectos psicológicos de la mente humana ha dejado de centrarse sólo en lo patológico para abordar los aspectos positivos y determinar en qué medida la confianza, el optimismo, la gratitud, la generosidad, el perdón, la curiosidad, la esperanza, la fe, el entusiasmo, la humildad, la entrega o la serenidad son, entre tantos otros, poderosos acicates para la realización individual y colectiva. No fue hasta 2000 cuando, oficialmente, varias facultades de Psicología estadounidenses, bajo el aliento del profesor de la Universidad de Pensilvania Martin E. P. Seligman, formalizaron y desarrollaron la asignatura de Psicología Positiva, que se centra en el estudio de los rasgos de carácter que ayudan a las personas a sentirse dichosas, desarrollar su potencial y a mantenerse mentalmente saludables. Seligman y otros están hoy trabajando para explicar cómo lo mejor del alma humana puede transformar la realidad individual y colectiva.
Fuerza interior. “Edison afirmaba a menudo: “Los que dicen que es imposible no deberían molestar ni interrumpir a los que lo están haciendo”, cuando alguien objetaba lo “absurdo” que era tratar de inventar una lámpara incandescente, un fonógrafo o un telégrafo, todos ingenios que él creó. Y más allá de los casos notorios de aquellos que superaron su destino gracias a su fuerza interior, abundan historias menos conocidas que muestran de manera elocuente el enorme potencial del ser humano cuando la voluntad y la entrega definen un propósito vital.
“Podemos hacer lo que deseemos si lo intentamos lo suficiente”, repetía a menudo Helen Keller en sus charlas, y lo expresaba con conocimiento de causa. Con tesón y fuerza de voluntad, Helen había reconducido su vida. De niña muda, sorda y ciega pasó a ser, con la ayuda de su tutora Anne Sullivan, una autora famosa y una personalidad decisiva del siglo pasado a la que el presidente Lyndon B. Johnson recompensó en 1964 con la Medalla Presidencial de Libertad, el mayor honor estadounidense para un ciudadano. Dejó escrito un libro sobre el optimismo (uno de los 11 que escribió en sus 88 años de vida) en el que declaró que “ningún pesimista ha descubierto el secreto de las estrellas, ni ha navegado por mares desconocidos, ni ha abierto una nueva puerta al espíritu humano”.
Levantarse siempre. Al ver casos como el de Helen, o el de tantos seres humanos anónimos que día a día se mantienen firmes en el propósito de ser mejores personas, mejores profesionales o mejores ciudadanos, uno constata que quizá el verdadero “poder” que nace del “querer” no radica en lo aparente, lo ostentoso, lo externo, y que no es sólo una simple cuestión de fuerza física, ingenio, riqueza o inteligencia. Hay algo mucho más importante que tiene que ver con la fuerza interior.
El verdadero poder surge de lo más profundo del alma de cada ser humano: es aquella fuerza que nos hace afrontar los retos, levantarnos después de caer una y mil veces, luchar por una causa justa o necesaria, no perder nunca la esperanza, perseverar, dar una lectura constructiva a todo cuanto nos sucede, saber que eso que llamamos “yo” es en realidad un “nosotros”, y actuar en consecuencia, celebrar y agradecer cada instante de la vida, poner al mal tiempo buena cara, trabajar con el corazón por un futuro mejor para todos, avanzar sin miedo, entregarse a cada desafío de la vida con coraje, responsabilidad, humildad y confianza… En definitiva, quizá el auténtico poder es el que nace de desarrollar la capacidad para cambiar la realidad individual y colectiva gracias a la fuerza de nuestras actitudes.
“No es porque las cosas sean difíciles que no nos atrevemos. Es porque no nos atrevemos que las cosas son difíciles”, dijo Lucio Séneca. Y esta sabia afirmación sigue vigente más de 2.000 años después. Por ejemplo, según un amplio estudio publicado por la revista americana Forbes, el número promedio de veces que un emprendedor se ha arruinado antes de consolidar una gran empresa es de 3,5 veces. Un dato que conviene tener en cuenta para no perder el ánimo.
Un caso paradigmático
Helen Keller, o cómo la fuerza de las actitudes permite superar la más terrible adversidad. Nacida en 1880, a los 19 meses contrajo una enfermedad que los doctores no supieron diagnosticar y que la dejó ciega, sorda y muda. A los siete años había inventado más de sesenta señas para comunicarse. Helen fue asignada a la tutela de la profesora Anne Sullivan, de 20 años, quien la aisló del resto de la familia en una pequeña casa, en su jardín. Su primera tarea era disciplinar a la niña consentida y con un carácter caprichoso, violento e ingobernable. A través del ejercicio de la disciplina y la ternura, Anne consiguió enseñar a Helen a pensar inteligiblemente y a hablar, usando el método Tadoma: tocando los labios de otros mientras hablan, sintiendo las vibraciones y deletreando los caracteres alfabéticos en la palma de la mano de Helen. También aprendió a leer francés, alemán, griego y latín en braille. Cuando Helen tenía 24 años, se graduó cum laude en Radcliffe College, con lo que se convirtió en la primera persona con discapacidad auditiva en graduarse en la Universidad. Helen se convirtió en una oradora y autora famosa. Estableció la lucha por los sensorialmente discapacitados del mundo como la meta de su vida. Fundó una organización para la prevención de la ceguera. Escribió 11 libros y numerosos artículos. Murió en 1968.
Álex Rovira Celma es profesor de Esade, conferenciante y escritor.
Add comment Julio 10, 2009
variaciones en torno a la línea recta
Una línea si es sólida
sólo en sí se contiene.
-Sólo en sí, si la línea
es recta que se extiende.
Una línea si es sólida
y es recta no se quiebra.
-Se quiebra lo que es flojo,
lo que no tiene fuerza.
Una línea si es sólida
y es recta no se inclina.
-Se inclina lo que es débil
o lo que necesita.
Una línea si es sólida
es línea convergente.
-Línea que une no escinde,
antes bien, más se extiende.
Una línea no es sólo
un trazo que se extiende
si, sólida, en sí misma
aumenta y se contiene.
Una línea no es sólo,
pese a tal, una fuerza
si lo que es fuerte cede
finalmente y se quiebra.
Una línea no es sólo
lo que no necesita.
-Lo es cuando, aunque no tenga,
lo débil no se inclina.
Una línea no es sólo
algo que ata y se extiende
si además esa línea
no es línea convergente.
Una línea es tal línea
sólo si se contiene
en sí misma y aumenta
el trazo que la extiende.
Una línea es tal línea
sólo si no se quiebra.
-Línea quebrada igual
a fuerza menos fuerza.
Una línea es tal línea
sólo si no se inclina,
pues inclinarse aumenta
lo que se necesita.
Una línea es tal línea
sólo si es convergente
(que converge), si es recta
que hacia todos se extiende.
Gabino-Alejandro Carriedo
1 comment Julio 7, 2009
más bien iguales
Thomas Hobbes de “Leviatán”
” La naturaleza ha hecho a los hombres tan iguales en sus facultades corporales y mentales que, aunque pueda encontrarse a veces un hombre manifiestamente más fuerte de cuerpo, o más rápido de mente que otro, aun así, cuando todo se toma en cuenta en conjunto, la diferencia entre hombre y hombre no es lo bastante considerable como para que uno de ellos pueda reclamar para sí beneficio alguno que no pueda el otro pretender tanto como él. Porque en lo que toca a la fuerza corporal, aun el más débil tiene fuerza suficiente para matar al más fuerte, ya sea por maquinación secreta o por federación con otros que se encuentran en el mismo peligro que él. Y en lo que toca a las facultades mentales, (dejando aparte las artes fundadas sobre palabras, y especialmente aquella capacidad de procedimiento por normas generales e infalibles llamado ciencia, que muy pocos tienen, y para muy pocas cosas, no siendo una facultad natural, nacida con nosotros, ni adquirida (como la prudencia) cuando buscamos alguna otra cosa, encuentro mayor igualdad aún entre los hombres, que en el caso de la fuerza. Pues la prudencia no es sino experiencia, que a igual tiempo se acuerda igualmente a todos los hombres en aquellas cosas a que se aplican igualmente. Lo que quizá haga de una tal igualdad algo increíble no es más que una vanidosa fe en la propia sabiduría, que casi todo hombre cree poseer en mayor grado que el vulgo; esto es, que todo otro hombre salvo él mismo, y unos pocos otros, a quienes, por causa de la fama, o por estar de acuerdo con ellos, aprueba. Pues la naturaleza de los hombres es tal que, aunque puedan reconocer que muchos otros son más vivos, o más elocuentes, o más instruidos, difícilmente creerán, sin embargo, que haya muchos más sabios que ellos mismos: pues ven su propia inteligencia a mano, y la de otros hombres a distancia. Pero esto prueba que los hombres son en ese punto iguales más bien que desiguales. Pues generalmente no hay mejor signo de la igual distribución de alguna cosa que el que cada hombre se contente con lo que le ha tocado. “
Add comment Julio 4, 2009










